martes, 28 de septiembre de 2010

Cacique Guaicaipuro



Estatua del Cacique Guaicaipuro, Caracas
(Escultura de Julio Cesar Briceño)
Uno de los caciques con mayor osadía e intrepidez, el mayor recordado en la historia venezolana, conocido por Guaicaipuro, por la cual ha sido popularizado, pero en realidad su verdadero nombre era “Guacaipuro”. Su nombre significa “púa aguda”. Recibió este nombre por su coraje, osadía, intrepidez, por su fiereza y por la habilidad en la conducción de los pueblos.

Se cree que nació cerca de 1530 en la región de los Caracas. Vivían en la región de Suruapo cerca de la quebrada Paracotos. Fue hijo de un guerrero pequeño y una Aricagua de una belleza singular, los cuales se esmeraron en brindarle una educación rígida, adquirida con prontitud y obediencia, por esta razón fue guerrero de confianza del cacique Catuche. Al morir este jefe Guaicaipuro asume el cacicazgo con tan solo 20 años de edad, ya para ese momento el joven se enamora de la india más bonita de la región.

Cuenta la historia que el Piache mandó reunir a las 200 doncellas más bellas de la región para que el recién estrenado cacique escogiera la más hermosa, pero el intrépido Guaicaipuro con gesto y noble y caballeroso dijo: “mi Urquía vale por todas”.

Guaicaipuro es considerado como un indio de valor incomparable, lo cual lo llevó a ser elegido Cacique de los Teques y Caracas ejerciendo control directo de ambas tribus en los seis caseríos que conformaban su cuartel general en Suruapo.

Junto con Paramaconi cacique de los Taramainas, en 1561 asaltó las minas de oro de los Teques, dio muerte a la gente española que allí habitaba y a los hijos de Juan Rodríguez Suárez, más tarde este caería en una emboscada de Guaicaipuro.

Derrotó a Francisco Fajardo en El Collado y destruyó la expedición de Narváez en los Altos de las Montañas, que venía en auxilio de Fajardo.

Hizo alianza con Guaicamacuto y echó a todos los españoles fuera del condado.

Fue tan grande su osadía y su empuje que durante muchos años los conquistadores no se atrevieron a pisar sus dominios. Había reunido en torno a sus predios todas las tribus cercanas de las cuales caía sobre los campamentos españoles destruyéndolos e infundiendo terror y espanto.

En 1562, unido a Terepaima enfrenta y mata al capitán Luis de Narváez. Con este punto a su favor llama a varios caciques quienes aceptan el pacto: Baruta, Naiquatá, Chacao, Aramaipuro, Guaicamacuto, Paramaconi, Terepaima y Chicuramay. Durante muchos años esta alianza mostró a los españoles su poder, pero el valiente Guaicaipuro perdió su oportunidad en Maracapana. Los jefes cansados de esperar a Guaicaipuro y confundidos fueron derrotados por el ejército conquistador, Guaicaipuro no se presentó, dice la historia porque una crecida en la quebrada le impidió el paso a él y a su gente. Guaicaipuro se refugió en Suruapo, pero su pujanza no lo dejó en paz.

Atacó y resistió al ejército de Diego de Losada.

Guaicaipuro a la cabeza de los Tarmas, Mariches y Teques le atacó valerosamente en San Pedro, pero a pesar del empuje fue derrotado por Losada.
 
Convencido Losada que el alma de la resistencia era Guaicaipuro resolvió prenderle como fuese posible. De este arresto se encargó Francisco Infante, alcalde de Caracas.

Para sorprenderlo salieron desde Caracas en horas de la tarde y a la puesta del sol con 80 soldados de los más valientes y con algunos indios baquianos. A golpe de media noche llegaron a la cima del cerro en cuya falda estaba edificado un pueblecito llamado Suruapo, donde moraba el infatigable guerrero.

Como estrategia el alcalde se quedó en la cima con 25 hombres, mientras Sancho del Villar con el resto del regimiento iba a tomar por sorpresa al gran Cacique. La mansión del Cacique estaba fabricada con gruesos horcones y en su interior moraban guerreros muy adiestrados en el manejo de la flecha. Estos guerreros custodiaban al valiente Cacique.

Los incautos expedicionarios fueron avistados al llegar alrededor de la casa, hicieron todo aquello que pudieron tener a su alcance, pero los expertos flecheros y su cacique esgrimiendo también su lanza les impidieron llevar a cabo tan alevosa arremetida, ni siquiera lo lograron cuando echaron abajo la puerta de la morada indígena.

Contada esa algarabía que hicieron combatientes y combatidos el hulmilde pueblo se despertó y de inmediato acudieron a socorrer a su Cacique, las mujeres y los niños lloran, los hombres iban cayendo muertos alrededor del bohío de Guaicaipuro, quien resistía con valentía, siempre como baluarte de defensa.

Para lograr rendirlo el español prendió fuego a su bohío. Guaicaipuro al verse entre dos muertes irreversibles, escogió la más gloriosa. Junto con sus compañeros decidió vender cara su vida, pero la lucha era desigual. De nada valían el arrojo y la valentía de semejantes defensores.

Guaicaipuro con su espada consiguió herir a algunos de sus contrincantes, arrojándose en medio de sus enemigos. Su cuerpo quedó cubierto de heridas. Así rindió gloriosamente su vida y así defendió sus ideales con gallardía. A su lado yacían los cuerpos de sus 22 acompañantes (Nectario M., 1947).

En los estertores de la agonía decía en su lengua: “venid, venid extranjeros; venid a ver cómo muere el último hombre libre de estos montes” (Lector venezolano, 1986).

Este horrible suceso acobardó a los indígenas y los llevó a someterse. Los Mariches también cedieron, 500 de ellos se trasladaron a caracas a ofrecer sus servicios a los españoles. Al correrse el rumor de ataque urdido contra la ciudad, entre las filas indígenas, los alcaldes lanzaron una especie de sumario contra ellos y 23 de sus caciques fueron injustamente empalados (H. Nectario M., 1947).

Guaicaipuro según uno de sus biógrafos “de haber nacido en las luchas de los romanos, habría sido Espartaco, y si en los días gloriosos de la Grecia, Pericles”. (Cova, 1939)

Familia de Guaicaipuro
Su único amor fue Urquía y su primer hijo Baruta, guerrero que lo acompañó en todas sus luchas contra la usurpación extranjera; Tiaora y Caycape el nombre de dos hermanas, se anotan también los nombres de sus seis hermanos que vivían con él, así como también Pariamanaco y Quetemine, hijos de la princesa Tiaora le acompañaban en las guerras; se anotan también seis sobrinos suyos y un nieto.

Muerte de Guaicaipuro y ritual en las exequias

A la muerte del cacique su esposa, la princesa Urquía, y su hijo Baruta presiden las exequias. Los restos fueron colocados en una vasija adornada con cañas bien labradas y el sepulcro interno se le acomodó con sus armas, la comida y la bebida que le alcanzara hasta que el cacique encontrara a sus padres, parientes y amigos. De acuerdo con la tradición caribe, durante ocho días le cantaron las proezas en los rituales que presidía el piache de la tribu de los indios Teques. Los instrumentos indígenas, entre ellos, la faluta, le tocaban música de difuntos.

Como el bohío había sido destruido por el fuego la ceremonia acostumbrada se realizó en las afueras, no obstante, los cánticos y ritos necesarios para alejar y lograr que los espíritus malos no acompañaran al guerrero en su ruta final fueron realizados tal como era la costumbre. Corría el año 1568. (Gómez, 1996).

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