
Su cacicazgo señala como nota importante el ser el primero en ver la Santa Inquisición, gracias a la amistad que sostuvo con Juan Fernández de origen morisco-portugués, acusado de herejía por el Tribunal Inquisidor y condenado a muerte.
Arichuna nunca pudo creer que ese hombre con rasgos de caballero y de buenos sentimientos fuese un hereje. Intercede por él ante el Gobernador Juan Leiva, pero éste no quiso meterse en el problema, entonces Arichuna prepara una operación comando apoyado en la oscuridad que le brindaba la noche. Ataca la prisión donde se encontraba Juan Fernández y logra liberarlo, en una operación donde nadie sale lastimado. Esta operación se realiza a finales de 1556.
Nadie persiguió a Fernández y luego, con el tiempo, obtuvo el perdón. Fue tal el agradecimiento que le tuvo Arichuna que jamás abandonó su tribu.
Arichuna siguió dedicado al comercio y gozando del aprecio de los españoles.
Fuente: Gómez, C.A. (1996). LOS CACIQUES DE Venezuela. Caracas, Panapo.
0 comentarios:
Publicar un comentario